Los impuestos
Como autónomo pagas IRPF, que es progresivo: cuanto más ganas, más alto el tipo, hasta el 45–54 % según la comunidad en la parte más alta. La sociedad paga el impuesto de sociedades, con un tipo general del 25 %, el 15 % en sus dos primeros años con beneficios si es de nueva creación, y tipos rebajados para las que facturan menos de un millón. Pero el dinero de la sociedad no es tuyo: lo que te pagas como sueldo o dividendo vuelve a tributar en tu renta.
La responsabilidad
El autónomo responde de las deudas del negocio con todo su patrimonio. En una SL, en principio, solo con lo que aportó a la sociedad; aunque el banco te pedirá muchas veces que avales tú los préstamos, y el administrador puede responder si lo hace mal.
Los costes
Una sociedad cuesta crearla (lo contamos en crear una SL) y mantenerla: contabilidad completa, cuentas anuales, impuesto de sociedades y una gestoría más cara que la de un autónomo, normalmente el doble o más.
Cuándo suele compensar la SL
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Preguntas frecuentes
¿Puedo empezar como autónomo y pasar a SL después?
Sí, es lo más habitual. Se crea la sociedad y se aporta el negocio o se empieza a facturar desde ella.
¿Con una SL dejo de pagar autónomos?
No. Si controlas la sociedad y trabajas en ella sigues en el régimen de autónomos, como autónomo societario.
Esta guía es información general, actualizada en octubre de 2026. No sustituye al consejo de un profesional que conozca tu caso.